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Parte 1: Cómo gestionar una asociación: los principales retos
lun. 21 oct. 2024
«La unión de los ciudadanos en organizaciones, movimientos, asociaciones y sindicatos es una condición necesaria para el funcionamiento de toda sociedad civilizada y bien estructurada».
Estas líneas de Václav Havel nos invitan a reflexionar sobre el hecho de que, más allá de la necesidad de un tejido asociativo y de su creación, es imprescindible que dicha asociación funcione. Y por «funcionar» entendemos claramente «que funciona, que es útil y que todo el mundo sale ganando».
Es fácil de decir, pero no tanto de llevar a cabo de forma continuada. Por lo tanto, hay que gestionar un conjunto de factores desestabiliz es: hacerlos fiables, estructurarlos y garantizar su evolución y su perdurabilidad.
Las dificultades relacionadas con el acceso a los recursos ocupan un lugar destacado entre los problemas e es detectados, pero también hay que destacar las dificultades:
➢ La renovación de las estructuras directivas
➢ La renovación de los voluntarios, ya sean no remunerados o asalariados
➢ De tesorería
➢ De organización y gestión interna
➢ de motivación
… que ocupan los primeros puestos entre los temas que provocan insomnio.
La reducción de las subvenciones públicas y las dificultades relacionadas con el contexto institucional (el peso de los controles, los cambios institucionales y legislativos) no ocupan los primeros puestos de la clasificación, pero forman parte de las dificultades que, según las asociaciones, se han agravado considerablemente en los últimos tiempos.
Las divergencias en la junta directiva, las dificultades de cohesión entre los distintos componentes de la asociación, la necesidad de reescribir el proyecto asociativo, las dificultades en las relaciones entre empleados y voluntarios… son temas que merecen nuestra atención.
¡Echemos un vistazo atento a estos puntos!
I) «¡La gente ya no se compromete como antes, nos cuesta encontrar dirigentes y directivos voluntarios!»
Las dificultades relacionadas con la vida democrática siguen siendo una preocupación importante para las asociaciones. Son muchas las que expresan dificultades para renovar los órganos de dirección. Sin embargo, el voluntariado no está en crisis; no obstante, los cargos directivos tienen dificultades para movilizar a la gente, sobre todo en las asociaciones deportivas, socioculturales y de defensa de los derechos.
Aunque las asociaciones atraviesan un período de dificultades económicas, el afán de actuar de los ciudadanos parece, por su parte, intacto. Lo que está cambiando son las formas de compromiso. De hecho, aunque cabe celebrar el aumento constante del número de asociaciones y de la participación voluntaria, el tiempo medio dedicado a cada asociación, por su parte, está disminuyendo. Si las asociaciones pequeñas y medianas son las primeras en expresar estas dificultades, es porque el trabajo voluntario en ellas requiere mucho tiempo.
II) «Ya no podemos hacer frente a las trabas administrativas; dedicamos más tiempo a la gestión financiera que a ocuparnos del proyecto inicial de la asociación»
Las complejidades administrativas y la carga que supone la gestión constituyen una de las principales causas de la desaparición de las asociaciones de tamaño intermedio… y el probable recorte relacionado con la abismal deuda del país no va a mejorar las cosas.
III) «La función de empleador es un problema, ya se trate de empleados o de colaboradores voluntarios».
La función de empleador sigue siendo un problema recurrente en las asociaciones pequeñas y medianas. El 29 % de las asociaciones que contratan personal tienen dificultades para encontrar o retener a empleados con las cualificaciones que necesitan; para el 22 % de ellas, estas dificultades se deben a la imposibilidad de garantizar un nivel salarial adecuado.
Los voluntarios desempeñan su función:
➢ Hasta que la carga de trabajo supere el tiempo que desean dedicarle
➢ Hasta que su motivación decaiga, por falta de reconocimiento y de valoración de su trabajo
Se produce, por tanto, un fenómeno recurrente de «rotación de personal» que dificulta la continuidad de las operaciones y exige una gestión rigurosa.
IV) Diversificar los recursos financieros: no es tan sencillo
Después del voluntariado, principal fuente de riqueza del mundo asociativo, las asociaciones se financian principalmente con los ingresos de su actividad, que representan de media el 60 % de su presupuesto. El peso de las donaciones, el mecenazgo y la financiación procedente de fundaciones sigue siendo limitado: los recursos procedentes de la generosidad de particulares y empresas solo representan el 4 % del presupuesto del sector asociativo y son difíciles de obtener.
Por ello, las asociaciones llevan varios años siendo conscientes de la necesidad de encontrar fuentes de financiación híbridas. Aunque la financiación pública ya no es mayoritaria, a menudo sigue siendo decisiva. Las asociaciones pueden recibir apoyo financiero de las autoridades públicas precisamente porque participan en la puesta en marcha de políticas de interés general.
Resumiendo:
- Los recursos humanos, la financiación, la comunicación y la gestión son aspectos cruciales para crear y desarrollar una asociación. Sin un trabajo constante en estos ámbitos, la viabilidad se verá rápidamente comprometida.
- ¡Hay que pensar en el modelo económico antes de poner en marcha la asociación!
- Hay que tener en cuenta desde el principio la cantidad de trabajo que hay que realizar.
Si te sientes capaz… adelante o huye 😉